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Juguetes y machitos

Hoy os traigo un tema que me apetece mucho tocar y que creo que es un poco tabú para algunas personas: los juguetes sexuales.

Si amigos, es un poco osado lo que digo y muchos pensaréis que estoy loco, pero los juguetes sexuales, en cierta parte de la sociedad es un tema totalmente tabú. Para otros ya sé de sobra que será el día a día y que los disfrutáis y compartís con todo el que podéis, pero siento deciros que este artículo no es para vosotros.

Este artículo es para esa gente que ve tan lejos un dildo como la independencia de Cataluña. Esa gente, que, en mi más humilde opinión, se está perdiendo un mundo maravilloso.

Muchos pensarán que el mundo de los «juguetes» sexuales empieza en el lubricante y acaba en el dildo, pero no amigos, juguetes sexuales hay para dar y tomar, de todos los colores, olores y sabores y por supuesto, para todos los gustos, y desde aquí, con todo mi cariño y mi altruismo, porque os quiero abrir vías de placer sin ganar nada a cambio, os animo a que busquéis el vuestro.

Hace un tiempo creía que el mayor tabú ante los juguetes sexuales venía por parte de los hombres, que ante la mayoritaria creencia de que el dildo es casi la única opción, se sentían cuestionados o comparados y tenían cierto miedo a «perder» esa batalla. Esto, aunque me gustaría no tener ni que aclararlo, evidentemente es una tontería. Hay muchísimos más juguetes súper placenteros e interesantes y aunque no los hubiera, el dildo jamás es un sustituto (excluyendo el onanismo, lógicamente) sino un complemento. Puede que, de primeras, a los hombres más cerrados les cause cierto rechazo tener entre sus manos un trozo de látex (los hay de materiales maravillosos, pero ejemplifico con el más básico) con forma de polla, una vez le pierdes el miedo y lo tomas como un aliado y no como un enemigo…la cosa cambia.

Incluso los juguetes que se venden como femeninos tienen una gran variedad de aplicaciones en la anatomía masculina. Cualquier cosa que vibre es hiper placentera en los testículos o en el perineo. Para los que disfrutan de su analidad (hetero u homosexual), la estimulación de la puerta trasera multiplica las sensaciones orgásmicas (científicamente demostrado) y los suaves acabados de estos juguetes son ideales para masajear el pene arriba y abajo. Además, la industria de los juguetes se está diversificando y abriendo nuevas fronteras y la sección de productos pensados para las personas con pene cuenta ya con una variedad altamente atractiva.

Pero con el tiempo y hablando del tema con gente de ambos sexos, me di cuenta de que los hombres no son los únicos con trabas y tabúes ante este mundillo. Las mujeres, por increíble que al menos a mí me parezca, seguramente influenciadas por esta sociedad tan machista y tan cerrada, también tienen un montón de problemas respecto a este tema y es que, según en que círculo de gente te muevas, es complicado mostrar abiertamente tu interés por ciertos artículos. Juntando estos prejuicios (y muchos más) que creo que tienen muchos hombres y mujeres, el resultado no puede dar otra cosa que un rechazo al mundo de los juguetes y un más limitado desempeño sexual.

Parece mentira que algo que sólo viene a ofrecerte placer sin contraindicaciones esté tan sumamente castigado socialmente; ¿estamos acaso aún centrados en el sexo reproductivo que deja de lado la importancia de su parte comunicativa y placentera? Las mujeres siguen sin entender que su disfrute no es algo secundario y los hombres que el sexo no es una competición en la que tengan que demostrar nada por ellos mismos.

Evidentemente no vengo a decir que los juguetes sean necesarios, ni mucho menos, pero sí que dan en ciertos momentos un plus a cualquier relación sexual. Sobre todo, cuando se empieza a volver monótona.

Vuelvo a retomar en este punto el tema de la variedad, en la cual siempre está el gusto, ya que como os he dicho, el catálogo de juguetes sexuales es prácticamente infinito y de hecho, una actividad divertidísima y muy sana, es entrar en un sex shop físico o en una web y echar un ojo a todo lo que se ofrece allí y si lo haces en compañía de la persona con la que lo vas a utilizar…la cosa se multiplica por dos.

En fin, amigos, que lo que os vengo a decir es que hay que dejar atrás los tabúes, el que dirán y las tonterías que la sociedad nos mete en la cabeza. El sexo está para disfrutarlo al máximo y si cualquier tipo de pequeño artilugio o aparato nos sirve para maximizarlo…ya estamos tardando en dar el paso e introducirlo en nuestras relaciones.

Buscad el juguete que os guste y os apetezca probar y a disfrutar como cabrones y si podéis, dejad atrás los prejuicios y recomendadle abiertamente a vuestros amigos y conocidos el uso y disfrute de estos.

A follar se ha dicho.

                Juanma Vázquez

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