Bésame mucho

Sé que para mucha gente los besos no son más que un preámbulo, una puerta de entrada para lo que supuestamente importa de verdad en el sexo, pero no estoy para nada de acuerdo con este argumento. Para mí, besar y ser besada es una de las prácticas que mayor placer y conexión me aportan en la sexualidad.

Pensando un poco para escribir este artículo he recordado algunos momentos relacionados con los besos y me he dado cuenta de que, en muchas ocasiones, esos recuerdos son más potentes que los de la penetración. Hay besos que se quedan grabados en mis recuerdos y que al rescatarlos hacen que me moje como la primera vez. Podría revivir los tipos de besos que me han dado cada una de las personas con las que me he acostado, sin embargo, no podría decir lo mismo de sus pollas.

El maravilloso arte de besar es un recurso indispensable en el plano sexual, un buen beso me excita más que muchos tocamientos, de hecho, cuando alguien me besa bien y surge esa conexión tan brutal que se da al besar tengo sensaciones muy cercanas al orgasmo.

Algunos hombres me han besado dulcemente, otros transmitiéndome urgencia, algunos me han enamorado sólo con acercarme su boca y otros han desatado una pasión que parecía inexistente. Se me viene a la cabeza el caso de un chico con el que había quedado un par de veces sin que hubiera saltado esa chispa que te hace tener ganas de hacerle una mamada, pero para mi sorpresa, cuando me iba a bajar de su coche en la puerta de mi casa dispuesta a decirle que no me apetecía que nos siguiéramos viendo me besó como nadie me había besado. Con ese beso surgió una magia y una excitación tan fuerte que al final me subí a casa con las bragas chorreando hasta las rodillas y el corazón palpitando de deseo. Estuve aburriéndome con sus conversaciones durante varios meses, sólo porque me compensaba su forma de besarme en la boca y en el coño.

Por su puesto también me ha sucedido el caso contrario, he conocido a chicos maravillosos de los que me gustaba su físico, su conversación, su forma de ver el mundo… pero que he tenido que dejar de ver en cuanto me han besado. Quizá penséis que soy una exagerada, pero cuando la cosa no fluye a ese nivel para mí termina la magia.

Para terminar, sólo me cabe decir que beséis y os dejéis besar, que os regaléis sesiones de besos en cualquier parte del cuerpo y en cualquier momento, que le deis la importancia que de verdad tiene esta práctica tan sexy y tierna, y que seáis consciente de todo lo que los besos pueden transmitir y crear.

Azalí Macías

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