LOVA IV

Después de este vinieron otros, y LOVA se fue convirtiendo en parte de mí y de mi rutina. Todas las semanas la dejaba salir un poco a través de mis dedos, siempre delante de una hoja en blanco de Word. A veces pensaba que era más escritura automática que otra cosa. En esos momentos me sentía tan libre que muchas veces no era consciente de mis ideas cuando mis dedos tomaban el control, pero claro, tenía sus riesgos.

LOVA siempre había estado condenada a la cárcel de la literatura, hasta que un día en el que me sentía valiente y decidí darle al co-protagonista el nombre de mi exnovio, sin previo aviso ya no era dueña de mí misma, LOVA ya no era un simple personaje ficticio, LOVA se había convertido en una fuerza superior a mí que me obligaba a acariciar mi coño pensando en la venganza sentimental y física con Ramiro. Casi estaba en shock, pero me dejé llevar, cerré los ojos y ella me guio hasta un nivel de orgasmos que ni si quiera sabía que tenía.

Aquello podría haber quedado en un simple descubrimiento onanista, pero se clavó en lo más profundo de mi subconsciente, donde LOVA era la reina. Aquel orgasmo me hizo plantearme preguntas insistentemente: ¿y si probara con otra persona? ¿y si atiendo todas las peticiones de dominación de los seguidores de mi blog? ¿debería aceptar dinero a cambio? ¿son unos pervertidos o lo soy yo? ¿estas cosas se hacen por la noche? No paraba de darle vueltas, aquel salto de la ficción a la experiencia corporal era un punto de inflexión y me animaba a seguir avanzando con LOVA a las riendas.

Aunque la mujer salvaje que llevaba dentro iba ganando consciencia y poder, yo seguía siendo una secretaria organizada y decidí afrontar la situación como un problema laboral. Tenía que organizar todo aquel torrente de preguntas y pensamientos para darle lógica si no quería que la situación me paralizara.

Al llegar a casa (no tenía ni el tiempo ni la intimidad suficientes en el trabajo) organicé la original estrategia de tomar decisiones haciendo una lista de pros y contras (aún debe estar por alguna parte si no se perdió en la mudanza). ¡Qué cosa tan mojigata y qué desenlace más valiente!  LOVA empezaba a hacer de las suyas poniéndome contradicciones delante, y demostrándome que la única manera de vencerlas era afrontarlas. Aquel folio dividido en dos mitades de argumentos enfrentados acabó convirtiéndose en otra decisión sorprendente desde que LOVA existía: íbamos a pasar juntas a la acción.

Azalí Macías

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