Respondiendo a mis preguntas

Amig@s guarreras, hoy quiero hablaros de algo que no se muy bien ni cómo presentar. Para empezar creo que debo decir que soy heterosexual, hasta aquí creeréis que os voy a contar algún rollo patatero de machito. Pero nada más lejos. Lo que os quiero contar hoy es una cosa curiosa que me ocurre. Aún siendo un hombre que no siente atracción por las personas de su mismo género, valoro muy y mucho la belleza de los hombres. Sé que esto no tiene nada de especial, pero lo que creo que si lo tiene es que dentro de esos cánones de belleza que yo tengo en mi mente, tengo un claro estereotipo del tío que a mi me gusta. Y aqui es donde viene mi extraño conflicto, porque si, he dicho correctamente que me gusta, porque me parece atractivo y morboso en mi mente, pero por otro lado no siento ningún tipo de atracción sexual hacia alguien que posea las cualidades con las que imagino a un hombre sexy (muy a mi pesar).

Aquí es donde yo analizo la situación y pienso, ¿Por qué si tengo claramente unos cánones de lo que yo considero belleza en un hombre, le encuentro el morbo  y me parece atractivo, no siento deseo ni atracción por ello?.

Las posibles respuestas que he barajado después de reflexionar son estas:

– Puede que la educación heterosexual que se nos impone me tenga limitado y no me deje (aunque sea de forma inconsciente) abrirme a sentir cosas por gente de mi mismo género.

– Puede que simplemente encuentre la belleza y el morbo en un tipo de hombres porque soy abierto y muy empático y poniéndome en la piel de alguien que le gusten los hombres, tengo mis opiniones.

Muchos pensareis que la segunda solo la escribo para escapar de la primera, ya que aceptar que podría sentir atracción sexual y deseo por un hombre si hubiera sido educado de otra manera es tener que ponerse a luchar para deshacer todo eso y abrirse definitivamente. Pero sinceramente y después de analizar todo bastante, creo que la sociedad, la educación y todo lo demás, poco o nada tienen que ver en todo esto (en mi caso por supuesto). Mi educación ha sido libre, sexualmente hablando, con pocos prejuicios y sin ningún tipo de presión hacia que debía sentir, decir, hacer o pensar y dentro de que la sociedad y el que dirán siempre nos influye aunque no queramos, soy una persona al que le suda bastante los huevos lo que digan los demás. Simplemente creo que no tengo esa suerte de sentir atracción por los hombres, pero que dentro de esa limitación, soy un tío que siempre le da al coco y que analiza y empatiza y esto lo que hace es que tenga un criterio propio y le de un valor estético a muchas cosas en un hombre. No sentirse atraído sexualmente por algo no quiere decir que no se le pueda encontrar el morbo, el atractivo, la belleza o la sensualidad y creer que si se lo encuentras tienes que ser obligatoriamente bisexual u homosexual es tener la mente más cerrada que el chichi de una monja.

Con toda esta chapa que os he contado no quiero otra cosa que animaros a que exploréis vuestra sexualidad y analicéis el por qué de vuestras cosas.

Sé que hubiera sido la ostia que os hubiera dicho que analizando me he dado cuenta de que soy bisexual y que estaba reprimido, pero por desgracia no ha sido ese el caso. Lo que si ha sido es que después de analizarme, hacerme preguntas y plantearme las cosas, he sacado conclusiones y me he conocido más a mi mismo.

De eso trata este artículo, de que os entendáis a vosotros mismos y sepáis porque sucede cada cosa o porque no sucede y una vez lo sepáis seréis más libres para vivir abiertamente vuestra sexualidad

 

Imagen: destinacigdem

juanma Vázquez

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