Los absurdos castigos sexuales

“El otro día mi novio me enfadó mogollón con este tema, así que le tengo castigado una semana sin sexo”, ¿quién no ha escuchado una frase parecida a esta alguna vez? Yo desde luego la he escuchado más veces de la que me gustaría, y me ha hecho reflexionar.

¿Por qué castigamos las mujeres a los hombres sin mantener relaciones cuando nos enfadamos? Entiendo que si hay un problema en la pareja, o la otra persona te ha hecho tener algún sentimiento negativo no te apetezca mantener ese tipo de relación íntima con él; aunque aún en este caso yo soy de las que prefiere follar con desprecio, pero este no es el tema.

¿De verdad renunciar al sexo supone un castigo para él? ¿quedarte tú también con las ganas es una buena estrategia? Y ¿acaso soluciona algo no mantener relaciones? Para mi este tipo de prácticas son un sin sentido que no lleva a ningún lado. Para empezar es un comportamiento profundamente machista, ya que nace de la idea aprendida de que son ellos los que siempre tienen ganas, y nosotras, en nuestra sumisión, cedemos a sus deseos haciéndoles tan bonito favor, aunque nos resulte casi desagradable. Lo siento chicas pero no cuela, las mujeres tenemos los mismos niveles de deseo y necesidad que los hombres, sin matices, por mucho que esté penado socialmente admitirlo, nosotras también somos unas “salidas” y es maravilloso.

Para seguir, si tienes algún problema con tu pareja, dejar de acostaros no va a hacer que se solucione, por el contrario, la relación seguramente se vuelva más tensa y las decisiones que toméis estarán condicionadas por la frustración sexual que los dos estáis acumulando. Es bien sabido por todos que después de un buen polvo las cosas se ven y se hablan de otra manera. Tras un acercamiento físico es más fácil que haya otro mental. Con esto no quiero decir que solucionéis todos los problemas en la cama sin más, pero al menos no penséis en el extremo contrario. Como en casi todo, la comunicación es lo verdaderamente determinante, por eso no hay que ponerle obstáculos, además, el sexo es una manera preciosa de comunicación.

Sigo sin entender por qué elegir una práctica que te perjudica a ti misma. Dejando a un lado su efectividad, no veo el hilo lógico de un castigo que te perjudica a ti de la misma forma que lo hace al supuesto individuo que se “lo merece”. Lo más probable es que esta decisión desencadena en ti toda una corriente contradictoria en la que te mueres de ganas por tener encuentros sexuales pero que no puedes cumplir porque tú misma has renunciado a ellos, ¿soy la única que cree que esto no nos lleva a ninguna parte?

Para terminar, ¿acaso las mujeres somos las madres y responsables de la educación de nuestras parejas masculinas? ¿quién eres tú para establecer un castigo? Estas prácticas son consecuencia evidente de la ética del cuidado en la que se nos socializa a las mujeres. Nos pensamos unas segundas progenitoras de nuestras parejas y por lo tanto desarrollamos comportamientos de educación, cuidado y castigo, lo que es muy peligroso. Nuestra pareja debe ser nuestro igual y nuestro compañero sin más, y no debemos pensar que tenemos la autoridad moral para modificar su conducta a través del palo y la zanahoria.

Después de todo lo dicho, sólo me acabe afirmar que la abstinencia sexual como castigo que siguen ejerciendo muchas mujeres no hace más que reafirmar el machismo, alejarnos de una sexualidad sana y natural que nos ayude a acercarnos y que debería ser sustituidas, desde mi punto de vista, por procesos de comunicación sincera y respetuosa.

Azalí Macías

Imagen: http://conceptodefinicion.de/

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