Entre fuerte y flojo

Amig@s guarreras, os hoy os quiero hablar de la agresividad en el sexo. Así, tal cual.

Sé que para muchos este es un tema bastante tabú y que se os queda un poco grande. Entiendo que la gente está empezando a sensibilizarse mucho más con el tema de la violencia de género y que según qué  cosas todavía son temas susceptibles. Este es uno de ellos, pero lo primero que quiero aclarar, por delante de todo lo demás, es que lo que pasa en la cama es cosa de la cama. Ni más ni menos. Puedo mirarte a la cara y decirte el te quiero más profundo porque está siendo algo muy especial en ese momento de unión y luego no tener mayor relación que la sexual y también puedo pegarte un bofetón (siempre consentido) y que no signifique nada más que eso, una cosa puntual en un polvo.

Dicho esto, lo que os quiero decir en esencia son un par de cositas.

La primera: en el sexo TODO vale siempre y cuando las dos personas lo CONSIENTAN. Es lo que lo hace tan maravilloso, que es un terreno de la vida donde no hay más normas que las que las dos personas consensuen. Puedes follar duro, blando, con amor, con odio, manchando a tope, siendo limpio, insultando, gritando, en silencio…..puedes hacer lo que quieras, ya que en el sexo debe primar la libertad por encima de todo.

La segunda: cada persona es un mundo y sienten placer, morbo o estímulo de miles de maneras distintas. Nadie debe ser tratado como un bicho raro o debe tener miedo al rechazo por tener ciertas filias en el mundo del follercio y esta de ser agresivos, dominar y ser en cierta forma violentos, no debe ser menos.

La tercera: como os digo siempre, hay que hablar. Siempre. Hablando se entiende la gente y se llegan a las mejores cosas. El problema que hay con este tema es que muchas veces tenemos miedo a ser tratados diferentes, a no ser comprendidos o a que se nos malinterprete y por eso todos debemos hacer un trabajo previo de mentalización en el cual comprendamos que todo cabe en el ámbito sexual si las partes lo aceptan y todo se debe poder hablar y ser tratado con naturalidad. Hay ciertas cosas que no se pueden hacer a lo loco porque si a la otra persona no le gustan, no solo le va a parecer raro o molesto sino que además le va a cortar el rollo del tirón. Ejemplo claro: escupir a alguien es algo super morboso, pero al escupido puede darle asco, no gustarle o desagradarle por cualquier motivo y si no se habla antes y te la juegas puede que se lo tome fatal (lógico) y se acabe ahí el polvo.

Para evitar esto debemos tener la mente abierta y saber diferenciar las cosas. Tener cierta filia por sentirse dominado, humillado o incluso usado no quiere decir nada más que eso. Qué te gusta que te lo hagan FOLLANDO y en ningún caso debe trascender más allá de las 4 paredes sexuales. Si todo queda ahí y se habla, meterle violencia al sexo puede ser una auténtica maravilla. No olvidemos que el dolor y el placer van de la mano en muchas ocasiones y un buen bofetón, azote, tirón de pelo, agarrón de cuello o cosas de este tipo, pueden dar un plus de placer y morbo a la situación muy interesantes.

Además en este mundillo también caben los desempeños de roles (sumis@, dominante, etc) que pueden darle un toque muy picante al asunto y sobre todo, muy innovador.

Os animo a todos a que indaguéis sobre estas prácticas y empecéis a llevar a cabo las que os motiven. Hablad con vuestras parejas, proponed, poned en común y animaros a meterle algo de agresividad a vuestros polvos, ya veréis como vais a descubrir algunas facetas de vosotros mismos que desconocíais y que son morbosas y placenteras.
Dadle caña guarreras.

 

Imagen: Regards Coupables

Juanma Vázquez

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